Con ya casi 70 años de edad, Facundo Cabral se dio por bien servido en el primero de sus dos conciertos en Monterrey.
Los ejes de su carreta cada vez están más deteriorados y él mismo lo acepta, pero que más da porque lo que viene de su interior es lo que verdaderamente disfruta su cautivo público.
Con ya casi 70 años de edad y un "esqueleto" que ya no le ayuda, Facundo Cabral se dio por bien servido en el primero de sus dos conciertos en Monterrey, porque pensaba que quizá ya no estaría más con ellos.
"Estoy contento, honestamente pensé que ya no iba a estar con ustedes. Son tantos años de estar al borde, ahora vuelvo y me gusta.
Claro, es otra gentileza que tuvo el Jefe (Dios) conmigo", fueron las palabras de bienvenida que dio la noche del miércoles en el Teatro Monterrey del Seguro Social.
Si bien es cierto que físicamente su salud se deteriora cada vez más, su sentimiento, alma y corazón parecieran rejuvenecerse una vez que se le ve entra al escenario acompañado por su guitarra y su bordón.
Y vaya que los regios siempre responden a su llamado, ya que en el primer concierto el teatro casi se llenó de seguidores ávidos de escuchar su filosofía verbal y musical.
Su sentido del humor está presente en cada una de sus reflexiones, un humor negro donde sus abuelos son en muchas ocasiones los protagonistas.
"Jesús ya me dio "No soy de aquí ni soy de allá", qué más me puede dar. Yo quería que me diera "El quijote", pero se lo dio a un español, además me robaron "Cien años de soledad", comentó recibiendo las carcajadas del público.
Con reflexiones como "Vengo de un lugar", "De mi vida me ocupo yo", "Me gusta la gente simple" y "Perdóname señor", el reencuentro con sus hermanos regiomontanos resultó emotivo y gratificante para ambos.
Durante su concierto, Facundo recordó la primera vez que llegó a México y fue a Televisa, y luego de que no lo dejaban entrar conoció a Jacobo Zabludovsky.
Por la noche, todo mundo lo conoció a través del noticiero 24 horas. "La primera llamada fue de La Doña para decir que quién era ese señor, porque a donde fuera me iba a ir a ver.
La Segunda fue de José Alfredo Jiménez para decir que quería ser mi cuate, y ya después vinieron las de El Loco Valdez, Azcárraga, quien le dijo a Jacobo que me dejara todo el tiempo que faltaba", indicó.
"Señora de Juan Fernández", "Estas manos", "Este es un nuevo día", "Hay otro mundo", fueron otros de los temas que ofreció a la concurrencia.
Para cerrar con broche de oro su actuación, no podían faltar "Los ejes de mi carreta" y "No soy de aquí, ni soy de allá", todos coreando la letra.
"Gracias por tantos años de amistad y que Dios los bendiga", concluyó después de dos horas de entrega a su público regiomontano.